No son pocos los estudios que alertan de la llegada cada vez más frecuente de olas de calor asociadas al cambio climático, que serán, a su vez, mucho más intensas. Nuestro entorno, especialmente si es urbano, nos puede exponer más al calor y hacernos más vulnerables. En las ciudades, en concreto, se da el fenómeno conocido como isla de calor urbana. El asfalto y el hormigón de las calles absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche, lo que impide que el ambiente se refresque y podamos descansar y recuperarnos adecuadamente. Cuando esta situación se repite varios días seguidos, podemos entrar en una peligrosa espiral de calor que nos hace más vulnerables y puede afectar a nuestra salud física y mental. En Europa, más del 4 % de la mortalidad estival en ciudades es atribuible a esas islas de calor urbanas
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