Nuestro planeta no se llama “el planeta azul” por casualidad. Dos terceras partes de su superficie están compuestas por agua. Toda la vida que acoge depende de los mares y océanos, que contienen una extraordinaria cantidad y diversidad de flora y fauna. Además, son el pulmón del mundo y regulan la temperatura. Por todas estas y otras proezas, es incomprensible que solo el 3% de estas aguas estén protegidas
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