La relación entre padres e hijos ya no será la misma a partir de ahora en los Estados Unidos. La desidia, el abandono, la falta de afecto y, por extensión, una prolongada y probada negligencia hacia los hijos, pueden ser una causa determinante para que éstos pidan la separación legal de sus progenitores. En este país, el divorcio ya no es "cosa de mayores", sino también de los más pequeños de la familia. Ellos tienen derecho a decidir.
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