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Activismo judicial en materia de consumidores y el derecho al Juez imparcial y el principio dispositivo: el Tribunal, las normas imperativas y el orden público (ossia una cosa rara) (Segunda Parte)

    1. [1] Universidad de Granada

      Universidad de Granada

      Granada, España

  • Localización: Revista General de Derecho Procesal, ISSN-e 1696-9642, Nº. 63, 2024
  • Idioma: español
  • Títulos paralelos:
    • Judicial activism in consumer litigation and the right to an impartial judge and party disposition: the court, mandatory rules, and public order (ossia una cosa rara) (part two)
  • Texto completo no disponible (Saber más ...)
  • Resumen
    • español

      Tras haber examinado la jurisprudencia del TJUE en la primera parte del trabajo y lo que supone a efectos del derecho del juez imparcial y el principio dispositivo, nos centramos ahora en el análisis de su justificación teórica. Se explica que las normas imperativas y las de orden público no obligan necesariamente al tribunal a su aplicación porque el orden público, un concepto indefinible y abierto, consiste, según los pronunciamientos del TC, en el orden público sustantivo y el procesal, y este último se compone principalmente por los derechos fundamentales procesales. En una aproximación moderna a la jurisdicción, necesariamente subjetiva, el derecho al juez imparcial (estrictamente considerado desde un punto de vista técnico como la relación entre el tribunal y el objeto del proceso y no desde la indefinición de la neutralidad) se erige en el criterio que delimita las facultades de dirección del tribunal: corresponde a las partes delimitar el objeto del proceso, stricto sensu, y no puede ser alterado de oficio. A lo sumo, implicando una diferencia esencial con el resto de los procesos civiles regidos por el principio dispositivo e incluso en los que no, el tribunal puede sugerir a las partes la modificación del objeto y solo si se acepta, puede recogerla en el fallo.

    • English

      After having examined the case law of the CJEU in the first part of the paper and what it implies for the purposes of the right of the impartial judge and the party disposition, we now focus on the analysis of its theoretical justification. It’s explained that mandatory and public order rules do not necessarily oblige the judge to apply them because the public order, an undefined and open concept, consists, according to the TC judgements, of substantive public order and procedural public order, being the last one essentially composed of the fundamental procedural rights. In a modern approach, necessarily subjective, to jurisdiction, the right to a fair trial (strictly considered from a technical point of view as the relationship between the court and the subject matter of the proceedings and not from the indefiniteness of neutrality) is the guideline that shape the role of the court in the process: it is for the parties to define the judicial dispute, stricto sensu, and cannot be altered ex officio. At most, signifying a great difference with the rest of civil proceedings ruled by party disposition and even with those which not, the court is enabled to suggest to the parties to modify it and only if it is accepted may it include it in the judgment.


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