Alcalá de Henares, España
La incorporación de Navarra a la Monarquía española se planteó inicialmente como resultado de una conquista. Sin embargo, ante la debilidad de los argumentos canónicos, acabó por imponerse otra explicación, más compleja y satisfactoria tanto para el rey como para el reino, en torno al concepto de "restauración". Estre proceso, entre 1512 y 1645, llevó a la definición de un estatus peculiar de este reino y de sus habitantes. Los navarros se integraron estrechamente en la Monarquía como "castellanos", pero conservando sus leyes e instituciones. Entre la unión "principal" y la unión "accesoria" cabían situaciones intermedias, que favorecían la integración supranacional sin anular los particularismos
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