La guerra entre Prodiecu y la ONCE sigue en la calle. El Gobierno, que tuvo miedo a dejar sin trabajo a doce mil minusválidos, permitió que una empresa ilegal obtuviera fabulosas ganancias. Ahora, siete mil vendedores de cupones se integrarán en la ONCE, a regañadientes, temiendo ser considerados como trabajadores de segunda. La dramática situación de los minusválidos españoles ha recibido, por enésima vez, un parche de última hora, palmadas en la espalda y vagas promesas para el futuro.
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