En 1941 la administración franquista obligó a doblar al español todas las películas habladas en lengua extranjera. Fue una decisión polémica y vista como negativa por los directores, productores, guionistas, etc. Los historiadores opinan que el doblaje abrió una terrible crisis en la industria cinematográfica española. Piensan que las autoridades tenían prejuicios xenófobos contra las lenguas extranjeras, pero un análisis profundo revela otras posibilidades como, por ejemplo, el proteccionismo económico
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