Más allá del entorno donde Friedrich nació aguardan lugares asombrosos, intactos en su esencia báltica, atados a la tierra, acuática y luminosa. Embruja Schwerin con su palacio entre siete lagos. Atraen las urbes de la Hansa, hechas de ladrillo, en el trio de Wismar y Stralsund, ambas Patrimonio de la Humanidad, y Rostock. Animan los balnearios y serenan los bosques primigenios
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