Las elecciones europeas están muy cerca y las encuestas indican una fuerte subida de las derechas radicales. Los dos grupos del Parlamento Europeo donde se integran –Identidad y Democracia y los Conservadores y Reformistas Europeos– podrían tener hasta treinta escaños más si se confirman las predicciones, que les auguran un 23% de la intención del voto, como explica Steven Forti en este análisis. Pero ¿qué puede implicar este ascenso para otro tipo de derechos asociados al género –de las mujeres o de las disidencias sexuales–, esos que la UE suele presentar como una seña de identidad propia?
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