Ya avisaba don Jorge Semprún que la morita no está muerta. Se puede tener cabeza de chorlito, Pasionaria dixit, pero eso no quita para ver lo que tenemos claro y en las mismas narices. La "seño" sólo estaba en letargo, sentadita en el banquillo como una ursulina y dejando pasar la tormenta. Ha escapado y se le ha soltado la lengua. Casi sin querer, y a regañadientes, pero se le ha soltado.
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