Son muchas las razones que pueden llevar a una persona a controlar la localización de otra mediante tecnología GPS: el empresario que quiere conocer dónde se encuentra su trabajador, el detective privado que trata de buscar pruebas para aportarlas posteriormente a un pleito, y el particular que desea conocer la ubicación de otra persona como un instrumento de presión o coacción —fundamentalmente en el ámbito de la violencia sobre la mujer—. Por consiguiente, el objeto de este trabajo tiene por finalidad determinar cuándo la colocación de un dispositivo GPS vulnera el derecho a la intimidad y cuándo esta conducta pasa a ser considera delito.
There are many reasons that can prompt someone to control the location of another person via GPS technology: business owners who want to know where their workers are, private detectives trying to find evidence that will help them file a lawsuit, and those who want to know the location of another person as a means of pressure or coercion, the latter mainly in the sphere of violence against women. The main aim of this article is thus to determine when the placement of a GPS device infringes the right to privacy and when such conduct can be deemed a crime.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados