Granada, España
El martes 29 de mayo de 1453 el último emperador de los romanos moría combatiendo a los turcos en la puerta de San Romano. Su cuerpo quedó extraviado entre la horrible confusión que formaban los cadáveres y moribundos que se amontonaban en el lugar, pero su fama alcanzó lo que un poeta bizantino del siglo VII denominó “El paraíso de una batalla digna de ser cantada”.
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