Cuatro años y siete meses después de la polémica expropiación, el asunto Rumasa todavía está lejos de haber quedado resuelto. Su antiguo propietario, José María Ruiz-Mateos, protagoniza estos días un nuevo gesto de protesta -que le está costando algunos días de cárcel-, con el fin de llamar la atención sobre la parsimonia de la administración de Justicia. La "huida" y "captura" del empresario jerezano han estado acompañadas, de nuevo, de ribetes surrealistas.
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