Aunque aparentemente pueda parecer una encíclica para católicos, ya que éstos son los primeros destinatarios, es una encíclica para recordarnos a los católicos qué acentos debemos poner de manifiesto en este momento y qué tono de lenguaje debemos emplear para decir el mensaje cristiano a los hombres de nuestro tiempo, de modo que éste sea percibido como algo que es fuente de vida y de gozo por el hombre de hoy Por ello, debemos afirmar que no es una encíclica “sólo para los católicos”, es también una encíclica para los no católicos, para que por mediación nuestra, sea acogido por ellos el mensaje cristiano como palabra de vida.
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