Tras la publicación de la encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII en 1943, la exégesis bíblica moderna comenzó a extenderse dentro de la Iglesia católica. Quince años más tarde, las tornas cambiaron. Durante el pontificado de Juan XXIII (1958-1963), el Santo Oficio tomó varias medidas restrictivas, entre las que destaca la suspensión de tres profesores. El artículo describe estas intervenciones y se pregunta hasta qué punto el Papa promovió (o toleró) esta política sobre los estudios bíblicos y por qué lo hizo. Para ello se sirve de algunas publicaciones recientes, especialmente del diario de Roberto Tucci. También intenta reconstruir la actitud general hacia la exégesis bíblica moderna del Papa del Concilio Vaticano II.
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