Es bien sabido que la Junta Militar que tomó la decisión de recuperar las Islas Malvinas carecía de pericia tanto en lo político cuanto en lo militar; no entendían la lógica del mundo bipolar ni el valor que para los Estados Unidos de América tenía una solitaria Margaret Thatcher en una Europa que giraba a la izquierda. En ese contexto, el papel de la diplomacia argentina fue, como mínimo, de una desidia pasmosa al no advertir a la Junta Militar sobre los riesgos de haberse aislado del Movimiento de Países No Alineados, de confundir una circunstancial buena relación con Washington con un apoyo político y diplomático, y de no haber previsto una estrategia en los organismos internacionales. El presente trabajo hace un análisis interpretativo a partir de la teoría de la Autonomía Heterodoxa de Juan Carlos Puig sobre la base de hechos históricos verificables. La conclusión se orienta a la necesaria potenciación del valor que en las Universidades Nacionales se debiera dar al estudio de las Relaciones Internacionales.
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