Este proyecto de parque urbano en Barcelona, trasciende a las habituales propuestas de diseño, características de este tipo de trabajos vinculados al espacio público, con el objetivo de integrar en su propuesta finalista, el reconocimiento de unas condiciones geográficas y climáticas propias de un lugar caracterizado por su proximidad al vecino delta del río Llobregat.
El parque está situado en la zona Franca de Barcelona, en el solar que ocuparon las casas baratas de Eduard Aunós, construidas en 1929 para alojar las familias de trabajadores venidas con motivo de la Exposición Universal. De aquel barrio, hoy destruido, se recogen trazas importantes para la definición de la morfología del nuevo parque: la geometría ortogonal y el paseo arbolado continuidad de la calle Tortosa. De una superficie de 20.886m², se concibe como la plaza-parque del nuevo barrio de La Marina.
Geológicamente se encuentra en la zona deltaica del río Llobregat y a una cota de unos tres metros sobre el acuífero. Proximidad que propició en su día, que la zona se destinase al tinte de telas y a la actividad agrícola. Esta característica ofrece uno de los argumentos principales de la propuesta: el disponer del máximo de zonas permeables e implantar una morfología adecuada para recargar el acuífero, recogiendo las aguas pluviales de la urbanización.
Con este objetivo, un prado desciende en pendiente hacia la zona de infiltración, acercándose al nivel de las capas de arenas deltaicas, dando lugar a una zona específica conformada por cantos rodados y una vegetación característica de las lagunas endorreicas: Tamarix gallica: phragmites australis; typha latifolia y juncos. El prado, de sección transversal asimétrica, se limita por muros de gaviones, soporte de plantas trepadoras: al sur con bignonias (tecomaria capensis y podranea ricasolania); jazmin officinale, y al norte con parra virgen (parhenocissus triscupidata) y lonicera japonica. El prado se coloniza con arbolado de hoja caduca, propio de zonas de ribera, Fraxinus Angustifolia, Raywood, y un grupo de Brachychiton acerifolius, contrapunteado por algunas rocas graníticas de coloración rojiza y asientos individuales.
Para salvar el desnivel creado por la depresión del prado, se idea un sistema de rampa y escaleras que conforman parterres en pendiente con un arbolado de porte pequeño (Prunus serrulata; cercis siliquastrum L, Pyrus calleryana).
Una zona pavimentada, ejerce de placita de tránsito de la futura urbanización y de rotula entre el prado y la zona infantil, arbolada jacaranda mimosifolia y cercis siliquastrum.
El actual paseo arbolado con platanus acerifolius, actúa de elemento estructurador del parque, dando acceso a diferentes espacios concatenados del mismo. Este paseo se complementa con ejemplares de palmeras pindó (syagrus ramanzoffiana).
La zona infantil ocupa una superficie de unos 2.000m² que, sin separación física, se integra al conjunto del parque. Los juegos están construidos con madera, siendo la pieza principal, un entramado de troncos de una dimensión a la escala del parque y que ejerce de contrapunto con la geometría del trazado general. En los parterres que protegen la zona de juegos son significativos los ejemplares de árboles de gran porte característicos de clima mediterráneo-seco, como la Phytolacca dioica; el Ficus macrophylla y el microcarpa, acompañados con Cercis siliquastrum y Prunus serrulata “Kazan”. Al interior de la zona infantil, profusamente arbolada, predominan los ejemplares de Tipuana Tipu; Jacaranda mimosifolia, Prunus serrulata “Kazan”, morus alba fruitless y Brachychiton acerifolius.
Tangente al parque se proyectó una pequeña plaza triangular, que se integra con la urbanización del barrio, dotándose con una pérgola-umbráculo y un quiosco-bar. El arbolado principal son sophoras japónicas. La pérgola fotovoltaica de placas policristalinas inyecta energía eléctrica a la red de BT, destinada al consumo de la iluminación del parque.
Los parterres acogen más de una veintena de especies arbustivas, adaptadas al clima, a las exigencias hídricas, y a criterios de biodiversidad, siendo las más abundantes: las lavandulas dentata “Candicans”; Pittosporum tobira “Nanum”; salvia leucantha; Rosmarinus officinalis; ampelodesmos mauritanicus; Ceanothus thyrsiflorus var. Repens; Dietes grandiflora; Clivia miniata; Pistacia lentiscus; y otras.
Los materiales de construcción del parque han evitado al máximo el uso del hormigón, siendo los muros de contención a base de gaviones de piedra granítica; priorizando las superficies permeables naturales y reduciendo al máximo las soleras de hormigón en las zonas pavimentadas, utilización pavimentos flexibles.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados