Luis Aragonés, 48 años, cinco hijos y toda una vida dedicada al fútbol. Hasta los 36, como jugador; y después, como entrenador, siempre del Atlético de Madrid. Internacional en doce ocasiones, medalla de plata al mérito deportivo en 1978 y un hombre poco frecuente dentro del deporte nacional. Hace un año, resistió la oferta de entrenar al Real Madrid, por seguir con el Atlético de "sus amores". Aunque más tarde, el verano último, una desgraciada depresión le hizo rescindir un fabuloso contrato de 105 millones por tres temporadas. Ahora, ya repuesto y recobrado otra vez como "mister" del Atlético, acaba de renovar su contrato para el próximo año. Sin embargo, está empezando a buscar otras salidas para su vida, porque "en esta profesión nadie puede aguantar mucho tiempo". Y aunque es dialogante y acogedor, sobrelleva, sin saberlo, su leyenda de hombre adusto.
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