Gracias a internet los científicos ya no necesitan invertir demasiado tiempo andando de una biblioteca a otra para consultar artículos: ahora estos se encuentran a unos cuantos «clicks» del escritorio de cada investigador. Sin embargo, la accesibilidad, difusión e impacto de los artículos depende demasiado de la «fama» y capacidad propagandística de las editoras e indexadoras que cuelgan en los motores de búsqueda a los autores que mejor les pagan, eclipsando otros trabajos. Ello subestima la capacidad de cada lector de juzgar por sí mismo cuándo un trabajo es pertinente o meritorio, a la vez que reduce la visibilidad de obras que cada lector debería juzgar si le son necesarias o funcionales. Todo eso contrasta con el rol que jugaban las indexadoras antes de internet: su labor era conectar a las bibliotecas de todo el mundo para suministrar a los autores los artículos que estos solicitaban, importando menos quién, de qué institución o en qué idioma los había escrito. Los científicos de hoy pueden combinar el rigor de la búsqueda de literatura aplicado antaño con la velocidad moderna adquirida gracias a internet. Conviene buscar país por país, universidad por universidad, e incluso idioma por idioma los trabajos afines a cada investigación, a fin de evitarnos tener que «descubrir el agua tibia» solamente porque alguna indexadora o editora de moda haya silenciado su descubrimiento.
Thanks to internet scientists do not need to flutter among libraries for consulting peer-reviewed articles: now articles are just a few clicks away of researchers’ desks. However, the access, spread, and impact of scientific papers depends too much on the “fame” and propagandistic power of the publishers and indexing companies uploading into the search engines papers by authors paying more, in detriment of other works. Such a process underestimates reader’s capability for determining when an article is suitable and meritorious for his/her work. That also reduces the visibility of papers which functionality and necessity for being read are to be judged by readers. All these contrasts with the role formerly played by indexation. Prior the arrival of internet, index’s role was to connect the libraries of the world in order to supply readers the articles they asked for independently of the name, institution, or even language of the colleagues who wrote the requested papers. Today’s scientists can combine the strictness applied in former times with the modern speed acquired thanks to internet. Each scientist can use internet for searching country-by-country, university-by-university, and language-by-language works related to his/hers. Thus, by widening their search horizons, scientists can avoid to discover how to produce warm water just because some trendy publisher or indexing company has silenced its discovery.
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