Todavía existen personas de sólidas y particulares convicciones que, frente al producto rápido y más barato que nos ofrecen las modernas fábricas, generalmente frío, mal acabado y de escasa duración, prefieren recurrir a los artesanos y llevan a restaurar el mango tallado del paraguas, a "coger" los puntos a las medias o a encañonar los rizos de un encaje. Son oficios que tienen mucho de arte, por desgracia a punto de desaparecer, porque están mal pagados, y, en ocasiones, requieren un difícil y lento aprendizaje. Estos son algunos de los últimos y pacientes héroes de la artesanía.
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