La tradición de la cultura occidental presenta como fuerte tendencia dar valor secundario al cuerpo. En esa perspectiva, las actividades de Educación Física, en un primer instante, pueden ser vistas como una especie de camisa de fuerza; en un segundo segmento, ya en cuanto asignatura escolar, una mediadora de objetivos más nobles. Pensar las actividades de Educación Física teniendo como referencia la perspectiva de la complejidad significa abandonar la dualidad cuerpo-alma e insertarse en el mundo de la corporeidad, o mejor, en el mundo de la ecocorporeidad. Eso significa superar la situación de subalternidad o de mediadora para buscar la autonomía.
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