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¿Quién es responsable de la resistencia al avance de la ciencia?

  • Autores: Luis Fernando Aragón
  • Localización: Comunicación, ISSN-e 1659-3820, ISSN 0379-3974, Vol. 32, Nº. 2, 2023, págs. 119-124
  • Idioma: español
  • Títulos paralelos:
    • Who is responsible for the resistance to the advancement of science?
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  • Resumen
    • español

      Resumen En este breve ensayo se analiza someramente la resistencia al avance de la ciencia. Tradicionalmente se ha culpado a distintas instituciones, como el Estado (al no destinar suficientes recursos económicos) y la Iglesia (por oponerse a tratamientos o procedimientos novedosos), o inclusive a los temores legítimos o infundados de la población, de que la ciencia no logre avanzar tan rápidamente como podría. Luego de rescatar unos cuantos ejemplos de la historia de la medicina, de la fisiología y de la astronomía, en esta oportunidad se propone que la principal oposición al avance de la ciencia proviene necesariamente de sus propias filas. Se justifica la necesidad de un cuestionamiento pausado a las ideas novedosas a la vez que se advierte contra la resistencia excesiva. Se presentan además algunos ejemplos de la resistencia originada en la religión, antagonismo que podría o no estar justificado. Interesantemente, en esos ejemplos también se ha identificado una importante oposición desde la ciencia misma. Se concluye que la oposición a cambiar los paradigmas vigentes y abrazar el progreso podría ser una cualidad inherente a la ciencia, más que un defecto de la religión o de otras instituciones.

    • English

      Abstract In this paper the resistance to the progress of science is briefly analyzed. The blame for suppressing the rapid advancement of science has traditionally been laid on various institutions such as the State (by not providing sufficient economic resources), and the Church (by opposing new treatments or procedures), or even the legitimate or unfounded fears of the population. Having recalled a few examples from the history of medicine, physiology, and astronomy, it is suggested that the main opposition to the progress of science necessarily comes from within its ranks. The need for a gradual questioning of novel ideas is justified while warning against excessive resistance. Some examples of resistance originating in religion are also presented, antagonism that may or may not be justified. Interestingly, in these examples, significant opposition from science itself has also been identified. In conclusion, the opposition to changing existing paradigms and embracing progress may be an inherent quality of science rather than a deficiency of religion or other institutions.

Los metadatos del artículo han sido obtenidos de SciELO Costa Rica

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