Alcalá de Henares, España
Tras la marcha de Alfonso XIII en abril de 1931, los republicanos consideraron necesario plantear una política de control y eliminación de cualquier clase de reacción política favorable a la Restauración. De ahí su Ley de Defensa de la República, su juicio al monarca en las Cortes, su política de eliminar del espacio urbano y de las instituciones los símbolos y recuerdos monárquicos. En el exilio, la familia real fue espiada y vigilada estrechamente por los diplomáticos y policías republicanos, así como sus contactos políticos. Los monárquicos se dividieron en partidarios de la rama dinástica caída y los carlistas, movimiento político que encontró un momento histórico favorable a su crecimiento. Conforme la vida política fue radicalizándose, los monárquicos también se contagiaron de esa circunstancia.
After the departure of Alfonso XIII in April 1931, the republicans considered it necessary to propose a policy of control and elimination of any kind of political reaction favorable to the Restoration. Hence his Law for the Defense of the Republic, his trial of the monarch in the Cortes, his policy of eliminating monarchical symbols and memories from urban spaces and institutions. In exile, the royal family was spied on and closely watched by Republican diplomats and police, as well as their political contacts. The monarchists were divided into supporters of the fallen dynastic branch and the carlists, a political movement that found a favorable historical moment for its growth. As political life became radicalized, the monarchists were also infected by that circumstance.
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