El sector "duro" de ETA se ha hecho con el poder en la banda terrorista. Artapalo y Santi Potros tratan e mantener hasta las últimas consecuencias la cohesión de una organización que hace agua. En la comarca guipuzcoana del Goyerri, cuna de ETA y bastión indiscutible del separatismo más violento, el miedo a disentir, aun desde la misma izquierda abertzale, es un hecho. ETA, los "milis", mandan. HB impone su dominio ante la pasividad del Gobierno Autónomo vasco y la impotencia de Madrid. Hay que cerrar filas porque está cerca la "negociación". Yoyes, el general Garrido, su esposa y su hijo, el policía nacional Julio Sánchez Rodríguez y tantos otros, han muerto asesinados por la "negociación".
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