Ante el caso de un deportista con residencia no domiciliaria certificada en Reino Unido (a pesar de ello, indiscutible beneficiario del Convenio sobre doble imposición), se rechaza que «resida habitualmente» en España, aunque se haya probado que tiene intereses económicos y relaciones familiares con residentes en España, al disponer de una vivienda en aquel país y no probarse que tenga su «domicilio fiscal» en España.
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