Los melanomas anorrectales son una entidad infrecuente, aunque es la tercera localización de los melanomas tras los de piel y los retinianos, suponen menos del 3% de los melanomas y menos del 1% de todos los tumores malignos anorrectales.
Tienen mayor incidencia en la raza negra siendo su edad de aparición más frecuente en la sexta década de la vida. La forma de aparición más frecuente es como la patología hemorroidal, con sangrado final, disconfort y dolor con la defecacción, estando ausente la tinción melanocítica en un 30% de los casos. La exposición al sol no es un factor de riesgo y a diferencia del melanoma cutáneo su incidencia no está aumentando. Existen líneas de investigación que relacionan el desarrollo de melanomas anorrectales con infecciones víricas , aunque actualmente son tan sólo hipótesis. Histológicamente son similares y la fisiopatología del melanoma rectal consiste en que los melanocitos anales se transforman y migran hacia la submucosa rectal. El crecimiento de los melanomas anorrectales suele ser lento diseminándose a través de la submucosa hacia el recto. En el momento del diagnóstico suele existir una enfermedad en fase diseminada.
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