Una veintena de heridos, cortes de tráfico, encierros continuados y manifestaciones diarias mantienen la pacífica comarca gaditana de Guadix en pie de guerra. Baza, a unos 50 kilómetros, se les ha llevado el hospital comarcal que constituía una de las reivindicaciones ancestrales de los iccitanos. Con el pueblo en su contra, el alcalde socialista no dimite, mientras que las mujeres encerradas amenazan solapadamente: No podremos sujetar más tiempo a nuestros hombres. Puede ocurrir lo peor.
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