Hemos escuchado hablar sobre El Niño al menos desde 1969, cuando los científicos lograron relacionar distintos eventos extremos y comprenderlos como un solo fenómeno. Resulta difícil concebirlo porque sucede en muchas escalas espaciales y temporales. Además, las estaciones del año, los diferentes climas en múltiples regiones y los cambios en el uso del suelo enmascaran sus efectos. Las señales locales nos parecen confusas y hasta contradictorias si intentamos relacionarlas con eventos climáticos globales. Por lo tanto, en la vida cotidiana, nos limitamos a mirar al cielo para decidir si cargamos con el paraguas, si nos vestimos de shorts o si nos cubrimos con una chamarra, sin reparar en las alteraciones que están ocurriendo en el planeta.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados