El Gobierno ha aprobado, por fin, la regulación de los fondos de pensiones y el ciudadano de a pie, que todavía no se aclara sobre en qué consiste la reforma socialista de la Seguridad Social, es blanco de un constante bombardeo publicitario con "opíparos" planes de jubilación. Tamaña confusión rodea a una idea muy clara que en estos momentos tienen todos los españoles activos: "Nosotros cotizamos para que se pague la pensión a nuestros padres o abuelos, pero de poco nos servirá que nuestros hijos lo hagan, pues llegado el retiro nuestra jubilación no existirá o será simbólica".
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