Stalin pasó a la historia como el gran responsable de la era de terror más dramática que haya conocido la URSS; Kruschev como un gracioso y pintoresco caprichoso, Breznev como un inmovilista, Andropov y Chernienko, como la cara y la cruz de una revisión doctrinal abortada. Gorbachov aspira a algo más. Un año después de su ascenso al poder, el secretario general del PCUS ha dejado claros los principios que deben inspirar la política del Kremlin de aquí al comienzo del tercer milenio, un período de tiempo en el que "renovación" y "reforma" son las palabras claves.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados