Hay lugares que nunca existieron, pero cuyos nombres nos evocan realidades maravillosas; reinos que se trazaron sobre un mapa sin que nadie los hubiera visto; ciudades soñadas o imaginadas que pervivieron en la memoria de navegantes y exploradores durante siglos. En Europa, gran parte de esos lugares fantásticos se situaron en el Lejano Oriente durante siglos. En Europa, gran parte de esos lugares fantásticos se situaron en el Lejano Oriente durante siglos. En algún caso, el halo fabuloso de sus riquezas alentó sueños, provocó expediciones y derivó en descubrimientos de otros mundos, nunca antes soñados.
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