La Festa o Misteri d'Elx mantiene una espectacular coreografía de movimiento de personajes debido, en parte, al diseño de su espacio escénico tridimensional compartimentado en tres planos (largo, ancho, alto) que promueven un juego dinámico de desplazamientos y direcciones visuales y trayectorias espaciales. La basílica de Santa María, como conjunto arquitectónico, es un continente estructural cuyo contenido volumétrico facilita de modo exuberante líneas escenográficas horizontales, verticales y líneas inclinadas (ascendentes y descendentes) por las que evolucionan los personajes, dando forma a diversos espacios nombrados como andador, cadafal y cielo que, juntos, componen un cuerpo sólido extraordinario desde el que se construye la totalidad de la representación
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