Alejada del turismo de masas, "la más sublime", como la llamaban los griegos, no escatima en hermosura ni en naturaleza salvaje. Con paisajes que abarcan desde altas montañas a calas paradisíacas, agrestes acantilados o pueblos de postal, la isla que vio nacer a Napoleón, de nuevo de actualidad gracias a la película de Ridley Scott, se desvela como uno de los secretos mejor guardados del Mediterráneo.
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