Al prohibir, en 1806, la entrada de mercancías procedentes de Reino Unido en los territorios que controlaba, el emperador francés pretendía liquidar el comercio inglés. En realidad, puso en marcha el mecanismo que llevaría a su propio declive. La necesidad de sustituir los productos importados como el azúcar, el algodón y el índigo estimula la innovación. Es Francia la que, en realidad sufre un bloqueo desde el comienzo de las guerras de la Revolución
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