Aunque parezca raro, la homosexualidad y la pluma tuvieron una presencia destacada en la cultura mainstream del franquismo encarnadas en las figuras de los estilistas de la copla. En la canción Gitano Colorines (Raga y Valls, 1963) se nombra y se evidencia esa pluma a través del vestuario colorido del protagonista y su afición por decorar con flores su balcón. Este personaje, del mismo modo que reivindica su posición, recibe el rechazo y el señalamiento del resto de la gente. A través del análisis de la letra de esa canción y de su puesta en escena observaremos posibles gestos disidentes que desvelan el fuera de campo de la sexualidad y el género hegemónicos en un periodo tan gris de nuestra historia.
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