Consumada la ruptura, quién sabe si Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han perdido una oportunidad histórica. Cierto es que queda tiempo hasta el 23 de septiembre, antes de que las Cortes se disuelvan y se convoquen elecciones, pero queda claro que las dos partes parecen más interesadas en cargarse de razones para la ruptura que en llegar a un acuerdo. Moncloa asume que una repetición electoral les favorece y confía, en todo caso, en que la presión mediática y las encuestas terminen rindiendo no sólo a Unidas Podemos, sino también a Ciudadanos y al PP. Mientras, los ‘morados’ se quejan de que Sánchez les ha faltado al respeto y consideran que a Iglesias se le dan muy bien las campañas electorales.
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