Barcelona, España
La Arqueología del conflicto constituye en la actualidad la línea de trabajo que mejor conecta las intervenciones con la sociedad, puesto que el estudio de los campos de batalla y los restos materiales de los conflictos, la apertura de fosas comunes, identificación de desaparecidos, retorno de los restos a sus familiares o, simplemente, dignificación de los enterramientos, son entendidos como un trabajo positivo y necesario por dar respuesta a preguntas actuales y ayuda a comprender el pasado cuestionando el recurso a la violencia primaria. Además, la posibilidad de que la arqueología forense pueda colaborar de forma determinante en el ejercicio de la justicia en los procesos por crímenes de guerra o contra la Humanidad amparados por la ONU, posibilita la actuación sanadora de las consecuencias de los procesos políticos y los genocidios a partir de datos científicos y no de pulsiones ideológicas. La ciencia se impone a la razón ideológica en la implementación didáctica de las políticas de memoria.
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