Un portón cerrado les separa de las turbaciones del mundo y de la curiosidad de los de "fuera". Unas reglas, concebidas hace siglos, siguen gobernando su vida cotidiana, de inconcebible austeridad para los pobladores de la sociedad de consumo y ocio. Han elegido la oración y el amor a Dios como forma de vida, aunque últimamente esta opción no parezca tener muy buen cartel: hoy, en España, hay sólo 594 hombres que la hayan escogido. ÉPOCA entró en su mundo, traspasó las puertas de su clausura y estuvo en sus celdas y sus claustros para averiguar por qué lo hicieron.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados