Aunque la dramatización siempre ha sido un recurso para trabajar de forma globalizada diversas áreas en los primeros niveles educativos, en los últimos años forma parte, junto con otros contenidos, del currículum oficial de la Educación Infantil y Primaria. El carácter lúdico que posee le confiere ciertas ventajas para acceder a conceptos, procedimientos y actitudes de ciertos temas que, de otro modo, resultarían de gran complejidad. De este modo, los alumnos aprenden a partir de sus propias experiencias que viven a través de ese juego y guiados por sus profesores
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