Valoración del jurado: El interés de esta intervención mínima radica en su sensibilidad con el paisaje, a la vez agroproductivo e histórico. Los simples gestos de orientación, material y color ponen en valor las vistas, los referentes, la actividad y la tradición constructiva de la zona. Se valora su implantación en el lugar, remarcando el eje que lo conecta con construcciones históricas, renunciando a la literalidad de la relación con la vivienda colindante. Se destaca la posibilidad de que esta pequeña infraestructura pueda ser utilizada como piscina para el disfrute estival, lo que implica una propuesta técnica que no afecte al regadío.
El encargo consiste en la construcción de una balsa de riego que pueda ser utilizada como piscina. La localización, muy privilegiada, se sitúa entre los viñedos de la Denominación de Origen Alella, con vistas a la ermita vecina y al mar.
Su implantación en una finca histórica presenta varios dilemas y un objetivo: colocarse quirúrgicamente entre las hileras de viñedos. Sus dimensiones vienen acotadas por la distancia entre hileras para eliminar el mínimo número de cepas centenarias.
Su colocación a caballo entre dos bancales permite acceder desde abajo a la sala de máquinas. Una escalera en la testa del volumen salva el desnivel y permite acceder a la cubierta del almacén que funciona como solarium.
Los materiales del nuevo volumen se limitan al suelo de ladrillo a sardinel y el enlucido burdo de cemento mezclado con la tierra arcillosa del lugar.
La balsa se pinta de color rojo intenso, por lo que como Jesús, el agua se transforma en vino, y la sensación es la de estar dentro de una copa de garnacha tinta. Al nadar, únicamente vemos los viñedos que enmarcan el campanario de la iglesia y el cielo.
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