El siguiente texto propone mirar la formación del profesorado de historia desde la perspectiva del espacio escolar. En ese senti-do, se entiende la enseñanza como una práctica social que ad-quiere conciencia e identidad cuando se vuelve un ejercicio con-textualizado y referido a una comunidad de sujetos. Asimismo, argumentamos en torno a la idea de pensar que la experiencia práctica situada, en distintos momentos de la formación y desa-rrollo de la docencia, es siempre una tarea en la que se sintetizan las preocupaciones teórico-prácticas asociadas a la enseñanza. Finalmente, participamos de aquellas perspectivas que ven en el cambio del profesorado y de las culturas escolares una posibili-dad de transformación de la sociedad y del inmovilismo actual.
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