La ternura es un fenómeno muy particular de la vida humana. Se sitúa en el centro de la vida afectiva, pero transforma la índole toda de la existencia. Tal vez porque la esfera afectiva es la que mejor re-presenta lo que son los hombres: lo que buscan, lo que aman, lo que anhelan. Si esto es así, la ternura entonces cumple un papel relevante en la constitución y en la consecución de todos estos objetivos. Sin ternura, a lo mejor no sería posible realizar una existencia genuina-mente “humana”.
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