En este texto realizo un breve recorrido histórico sobre cómo el feminismo ha abordado la maternidad en los últimos 50 o 60 años, poniendo especial énfasis en la tensión entre su identificación de esta como fuente fundamental de la opresión y su caracterización como localización histórica y socialmente construida y, por lo tanto, terreno material y cultural de disputa política. En un momento en el que muchas de las feministas que nos consideramos herederas del feminismo de la igualdad hemos acabado también reconociendo y viviendo en nuestras propias carnes sus carencias, la maternidad se erige, hoy más que nunca, por un lado, como una de las principales manifestaciones del conflicto capital-vida y, por el otro, como una experiencia vital, social y política desde la que denunciarlo, resistirlo, disputarlo y superarlo. Realizo esta segunda afirmación con tanto convencimiento como dudas.
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