Pamplona, España
La equidad exige que se otorgue a cada uno lo que le corresponde. Por ello, la equidad de género, en el ámbito de la salud, remite al hecho de ofrecer la protección y ayuda necesaria a la salud sin discriminaciones por cuestión de sexo o género. De ahí que los acuerdos en materia de derechos humanos deben reconocer y abordar las necesidades diferentes dependientes de sexo y género. En consecuencia, los programas eficaces de salud no pueden soslayar las diferencias entre las mujeres y los hombres, sino que deben centrase en eliminar los prejuicios sexistas. En la última parte de este capítulo se ofrecen ejemplos prácticos de los peligros e ineficiencias que se suscitan cuando se obvia el sexo o el género en la investigación y en la práctica sanitaria.
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