La pandemia ocasionada por el COVID-19 trajo consigo grandes retos; sufrimos la pérdida de seres queridos, nos distanció de nuestros amigos y nos impuso enormes desafíos educativos. Sin embargo, también nos impulsó a sacar lo mejor de nosotros mismos. Así, pude ver en mis estudiantes y en mí mismo un desarrollo muy significativo en materia de autorregulación, metacognición, capacidad de autoevaluación, desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo y sentido de autoeficacia. Del mismo modo, fui testigo de un crecimiento más que importante en lo que respecta a valores humanos, los cuales vi reflejados en discusiones en las que el respeto, la responsabilidad y la consideración fueron constantes. Sirva el presente artículo para compartir con la comunidad académica el lado positivo del confinamiento y de la educación a distancia que la pandemia del COVID-19 nos exigió.
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