La Unión Europea ha marcado, en el Paquete de Economía Circular objetivos y plazos concretos para gestionar separadamente los restos orgánicos (biorresiduos); por tanto, implantar un proyecto de compostaje escolar en las escuelas supone un importante aprendizaje para el alumnado y contribuye de manera real en reducir la cantidad de restos orgánicos destinados a vertederos. En España se estima que un 40% del contenido de nuestras bolsas de basura es materia orgánica. Si se compostara se reducirían las emisiones de gases efecto invernadero (no haría falta recoger, transportar ni tratar esos residuos) y obtendríamos grandes cantidades de abono natural para enriquecer los suelos. Este proyecto de compostaje escolar, forma parte del mecanismo de reciclaje de la materia orgánica del municipio y es un punto de partida para la educación en residuos de la población adulta del municipio con el ejemplo de los niños y niñas. Disponer en los centros escolares de un compostador al lado del huerto escolar, favorece la educación ambiental, desarrolla la sensibilidad y el respeto por el medio ambiente, potencia rutinas que promueven una alimentación saludable y equilibrada, fomenta trabajar en equipo y facilita la reflexión, logrando con ello un cambio de hábitos por otros medioambientalmente más sostenibles y saludables. Tener un compostador escolar ha permitido poder gestionar los restos orgánicos que se generan en el centro educativo, ya sean de los almuerzo del recreo o del comedor escolar sin salir del propio recinto. Además se ha obtenido un maravilloso abono natural que se ha utilizado en el huerto escolar.
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