Los animales recogen y procesan la información necesaria para sobrevivir y reproducirse. El medio que utilizan para asimilarla es la inteligencia, que a su vez va en función del cerebro, su morfología, tamaño, organización y citoarquitectura. Mientras que la organización interna y la interconectividad celular de los cerebros de los animales fosilizados son invisibles para la paleontología, el tamaño y la morfología superficial de su cerebro a veces sí se conserva, normalmente solo de forma parcial, como molde endocraneal (el molde natural o artificial del interior de la cavidad craneal). El estudio de la evolución de la inteligencia en los primates, tal como se interpreta a partir del registro fósil de moldes endocraneales, se centra principalmente en los linajes que nos pueden dar una información más directa sobre los acontecimientos evolutivos que condujeron al origen de la inteligencia humana.
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