El autor sostiene que la hipótesis de la evolución de los estilos para explicar la variedad de las formas de las figuras paleolíticas no tiene valor. Porque carece de una teoría de la forma y presenta grandes vacíos y contradicciones. Para sustituirla propone una teoría de la forma según la cual las diferencias se interpretarían como combinaciones aleatorias de variaciones también aleatorias en la delineación de los contornos, el modelado y la perspectiva a partir de un modelo común invariable de base lejanamente figurativa. Para tratar este tipo de figuras propone como medio adecuado el método de atribución de su autoría. Este permitiría comprender las relaciones formales entre figuras, la formación de tradiciones o "escuelas", y el proceso de decorado de los santuarios. Se describe el mecanismo lógico del discurso y la argumentación del método, basados en la observación macroscópica, su tratamiento estadístico y la experimentación replicativa.
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