El presente artículo recoge el contenido de la carta remitida por el Presidente del Comité Olímpico Internacional Thomas Bach el mes de febrero desde la Lausana (Suiza) a toda la Comunidad Olímpica.
En ella recuerda que el 24 de febrero de 2023 se cumple un año de la invasión de Ucrania por Rusia con el apoyo de Bielorrusia causante de un año de guerra brutal, sufrimiento humano, muerte y destrucción. Reitera la solidaridad del Movimiento Olímpico con el pueblo ucraniano así como insiste en el llamamiento en favor de la paz.
El COI reitera su condena de la guerra de Ucrania, que supone una flagrante violación de la Tregua Olímpica, vigente cuando dio comienzo el conflicto, y de la Carta Olímpica. Por ello, afirma que siguen vigentes las sanciones, sin precedentes, impuestas por el COI a los gobiernos y estados de Rusia y Bielorrusia, que suponen que no se organizarán competiciones deportivas internacionales en Rusia y Bielorrusia, ni se podrán enarbolar sus banderas, himnos u otros símbolos nacionales, así como que no se acreditará a responsables gubernamentales o estatales en competiciones deportivas internacionales.
Tras reafirmar su solidaridad inquebrantable con los deportistas ucranianos, el Movimiento Olímpico se mantiene firme en su compromiso de ayudar a los deportistas ucranianos en todo lo que esté en su mano.
Reflexiona sobre que, si bien los Juegos Olímpicos no pueden prevenir la guerra ni el conflicto, ni responder a todos los retos políticos y sociales de nuestro mundo pueden ser un ejemplo en el que todos sigan las mismas normas y se respeten mutuamente. Pueden inspirarnos a resolver problemas mediante la construcción de puentes que redunden en un mejor entendimiento entre los pueblos. Pueden abrir la puerta al diálogo y a la construcción de la paz.
This article contains the contents of the letter sent by the President of the International Olympic Committee Thomas Bach in February from Lausanne (Switzerland) to the entire Olympic Community.
In it, he recalls that February 24, 2023 marks one year since the invasion of Ukraine by Russia with the support of Belarus, causing a year of brutal war, human suffering, death and destruction. It reiterates the Olympic Movement's solidarity with the Ukrainian people and insists on the call for peace.
The IOC reiterates its condemnation of the war in Ukraine, which is a flagrant violation of the Olympic Truce, in force when the conflict began, and the Olympic Charter. The unprecedented sanctions imposed by the IOC on the governments and states of Russia and Belarus remain in place, which mean that international sports competitions will not be organized in Russia and Belarus, nor can their flags, anthems or other national symbols be flown, as well as that government or state officials will not be accredited in international sports competitions.
Reaffirming its unwavering solidarity with Ukrainian athletes, the Olympic Movement remains steadfast in its commitment to help Ukrainian athletes in any way it can.
He reflects that while the Olympic Games cannot prevent war or conflict, nor respond to all the political and social challenges of our world can be an example where everyone follows the same rules and respects each other. They can inspire us to solve problems by building bridges that result in better understanding between peoples. They can open the door to dialogue and peace-building.
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