Se está perdiendo la batalla contra la droga. Hemos superado la media europea de delincuencia y la prostitución campa por sus respetos en las grandes ciudades españolas. No es catastrofismo, sino la mera valoración de los datos oficiales de la policía, pese a que cada día son más los delitos que la gente no se molesta en denunciar. Tampoco es exageración constatar que hoy es mucho más fácil ser delincuente que hace unos años: el crecimiento de la delincuencia ha corrido paralelo a una disminución de las penas, las posibilidades de obtener la libertad provisional son mayores y ha desaparecido la multirreincidencia como agravante.
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